Gustavo Delgado

Gustavo Delgado

La muerte de Juan Manuel de 3 años, el secuestro de un niño en Siquirres, el riesgo de seis 6 niños y niñas en extrema pobreza, 20 adolescentes estadounidenses a los que disciplinaban con violencia.  Situaciones publicadas en los medios de comunicación en febrero y marzo,  con causas y consecuencias muy diferentes, pero a la vez con muchos elementos en común.
Todos niños, niñas y adolescentes que han sido testigos o víctimas de la violencia con la que sus padres y madres resuelven sus conflictos. Una madre que en un círculo de pobreza absoluta tiene como única preocupación la sobrevivencia diaria y personas adultas encargadas de la protección que ceden a cualesquiera sus obligaciones. Todos los problemas de los adultos con limitaciones de ejercer su rol de guarda y crianza y patria potestad de manera adecuada,  lo que afecta e impide a sus hijos e hijas  vivir plenamente su niñez y su adolescencia.
Personas menores de edad que forman parte de una sociedad  que se escandaliza con hechos noticiosos como estos, pero que en pocos días, vuelve a la indiferencia ante el niño que es maltratado, la adolescente embarazada, la explotación laboral y sexual, la adicción o cualquier otra de las situaciones de riesgo que a diario conocemos.
Una sociedad que deposita la responsabilidad en el Estado, y en el Patronato Nacional de la Infancia, institución que con sus limitados recursos atiende, previene y evita el dolor a miles de niños, niñas y adolescentes. Cada uno de los casi 30 mil niños, niñas y adolescentes que se atienden por violación a sus derechos pudieron llegar a ocupar titulares de prensa.
Juan Manuel y muchos otros niños, niñas y adolescentes, también, comparten que fueron noticia en los medios de comunicación, que, cada vez, tienen menos posibilidad de darle un tratamiento profundo a esos hechos de agresión, con lo que limita su función educativa,  formativa y de generar cambios en la sociedad.
Si tan solo recordar alguno de estos hechos, hiciera que los adultos logremos trascender del asombro momentáneo a la reflexión y al necesario cambio de actitud hacia nuestros hijos e hijas, y establecer una relación basada en el respeto, la tolerancia, el amor, sería abonar, desde nuestra familia, a la construcción de una convivencia  más pacífica y sin duda una mejor sociedad.
La muerte de Juan Manuel de 3 años, el secuestro de un niño en Siquirres, el riesgo de seis 6 niños y niñas en extrema pobreza, 20 adolescentes estadounidenses a los que disciplinaban con violencia.  Situaciones publicadas en los medios de comunicación en febrero y marzo,  con causas y consecuencias muy diferentes, pero a la vez con muchos elementos en común.
Hace poco un estudiante me comentaba que estaba indignado porque diariamente, cuando toma el autobús hacia la universidad, debe viajar con un chofer que tiene como costumbre no hacerles la parada a los adultos mayores, o que cuando la gente se sube la trata mal porque no llevan el pase completo o les grita groseramente porque se quedan entre las barras eléctricas.
Y claro que es motivo de indignación observar como nuestra sociedad se ha vuelto tan descortés, pero también le mencioné que habría que determinar si él es producto de una carencia de educación, de un hogar violento o de la tensión que implica lidiar todos los días con diferentes personas, y no es que se justifique tal comportamiento, pero me parece más preocupante que alguien, con un nivel educativo y una formación profesional, cimienten sus acciones en la descortesía.
Conozco muchas personas quienes viven en contextos privilegiados, quienes estudian en instituciones de renombre, quienes hacen alarde de sus apellidos u ostentan altos cargos, pero cuyo actuar es, muchas veces, más descortés y menos agradecido que el de este chofer. Desgraciadamente, la descortesía hoy ha llegado a tal penetración social que ya trasciende género, edad, educación, oficio o clase social.
Por ello, el lograr que las personas den las gracias, saluden amablemente, soliciten o pidan ayuda con un por favor, den la bienvenida, cedan el paso a otra persona, se disculpen, hablen con un tono de voz adecuado o pidan permiso, se ha vuelto una misión casi imposible. Y lo grave es que se va generando una actitud de rechazo ante quienes poseen tal comportamiento.
Pese a esto, las personas quienes hacen de la cortesía una máxima de vida, en realidad pueden tener grandes posibilidades de quedar grabadas en nuestra memoria. Por ejemplo, como docente, el grato recuerdo que dejan aquellos estudiantes quienes han pasado por mi vida siendo amables, gentiles, empáticos y respetuosos, se ha quedado para siempre.
Es decir, aquellos alumnos quienes me han generado una impresión positiva de buena educación al saber esperar su turno, que respetan la opinión o postura de sus compañeros, que están atentos a los comentarios del profesor o de los otros estudiantes, que presentan argumentos contrarios sin faltar al respeto a sus interlocutores, que saludan cada mañana o que se despiden o dan las gracias al final de una clase.
Sin duda sus comportamientos se convierten en una llave que les podría abrir puertas laborales más fácilmente, ya que ninguna sociedad puede constituirse, funcionar y perpetuarse si sus miembros no asumen, de manera reflexionada, un compromiso con las reglas mínimas de cortesía. Pues desde el momento en que todo individuo nace y vive en el seno de una comunidad, se ve afectado por una forma de participación social que determina, en gran medida, una parte de su ser.
Por lo tanto, por hallarse naturalmente integrado en una comunidad, todo humano influye en ella con sus actos, la pregunta es: ¿queremos influir de manera tal que nuestras acciones sean coherentes con un entorno civilizado, o de forma que nuestro comportamiento sea un artífice de la desatención,  la incultura, la desconsideración o la grosería?... Definitivamente en la medida en que desechemos la cortesía, como por desgracia suele suceder en nuestra moderna sociedad individualista, la sana interacción social resultaría infructuosa. ¿Queremos esto para nuestro país?... ¡Por favor!, no permitamos más descortesía con nuestra Patria.
Hace poco un estudiante me comentaba que estaba indignado porque diariamente, cuando toma el autobús hacia la universidad, debe viajar con un chofer que tiene como costumbre no hacerles la parada a los adultos mayores, o que cuando la gente se sube la trata mal porque no llevan el pase completo o les grita groseramente porque se quedan entre las barras eléctricas.
El ministro de Educación, Señor Leonardo Garnier, afirma que este año no habrá recorte en el presupuesto destinado a infraestructura educativa, ya que en octubre pasado se aprobó un presupuesto extraordinario que contenía una partida para ese fin de ¢23.500 millones. Según palabras del ministro, “una simple operación aritmética” da como resultado que este monto, sumado a los ¢17.000 millones originalmente establecidos en el presupuesto ordinario del 2011, dan aproximadamente ¢44.000 millones para obras en escuelas y colegios este año. La aritmética de Garnier es un tanto extraña, ya que la suma de ambas cifras da en realidad ¢40.500 millones, lo cual todavía representa un recorte de cerca del 6% con respecto al presupuesto para infraestructura educativa del 2010.
Sin embargo los enredos de Garnier no terminan ahí, puesto que el argumento de que en octubre del 2010 se aprobó un presupuesto extraordinario para ir adelantando plata para el 2011 no es viable legalmente. La Ley de la Administración Financiera de la República y Presupuestos Públicos establece el principio de anualidad presupuestaria, es decir, que el presupuesto rige del 1° de enero al 31 de diciembre de cada año. Dicha ley también señala que los presupuestos extraordinarios únicamente modifican el presupuesto ordinario de ese año, por lo que no pueden establecer gastos para el próximo. En otras palabras, el MEP no puede meter una partida en un presupuesto extraordinario del 2010 para gastarla en el 2011, como dice Garnier que hicieron, sino que dicho dinero debió ejecutarse antes del 31 de diciembre del 2010.
De tal forma, o el gobierno está violando la ley de presupuestos con este plan de “adelantar” plata en un presupuesto extraordinario, o los ¢23.500 millones asignados en dicho plan de gasto no pudieron ser ejecutados antes del 31 de diciembre del 2010 y por lo tanto deben ser reasignados.
Garnier también menciona la inminente entrada en vigencia de un fideicomiso de ¢83.500 millones que vendría a añadir más dinero al presupuesto de infraestructura educativa. Sin embargo, el pasado 7 de marzo La Nación reportó que el MEP ha tomado la decisión de posponer hasta el 2012 la entrada en vigencia de dicho fideicomiso. ¿Será que nadie le avisó al ministro Garnier?
De tal forma que estamos claros en que sí ha habido un recorte importante en el presupuesto de infraestructura educativa en el 2011, que la estrategia del presupuesto extraordinario señalado por Garnier o es ilegal o es inviable, y que el fideicomiso que él menciona no entrará en vigor este año. Y todo esto se da en el contexto de una campaña gubernamental donde tanto la Señora presidenta Laura Chinchilla como el ministro Garnier han recurrido una y otra vez a mencionar la pésima infraestructura educativa como justificante para más impuestos..
Juan Carlos Hidalgo Bogantes, cédula: 2-546-309. Coordinador de proyectos para América Latina en el Cato Institute.
El ministro de Educación, Señor Leonardo Garnier, afirma que este año no habrá recorte en el presupuesto destinado a infraestructura educativa, ya que en octubre pasado se aprobó un presupuesto extraordinario que contenía una partida para ese fin de ¢23.500 millones. Según palabras del ministro, “una simple operación aritmética” da como resultado que este monto, sumado a los ¢17.000 millones originalmente establecidos en el presupuesto ordinario del 2011, dan aproximadamente ¢44.000 millones para obras en escuelas y colegios este año. La aritmética de Garnier es un tanto extraña, ya que la suma de ambas cifras da en realidad ¢40.500 millones, lo cual todavía representa un recorte de cerca del 6% con respecto al presupuesto para infraestructura educativa del 2010.
El señor presidente del Movimiento Solidarista Costarricense, don Enrique Acosta Granados, quien tiene más de una década de presidir esta organización que agrupa a más de seiscientas asociaciones solidaristas, y quien ha demostrado un gran liderazgo en nuestro sector, manifiesta gran preocupación ante la aprobación de la ley número 8901 que corresponde a varias reformas de leyes relacionadas con las organizaciones laborales, sociales y civiles que existen en Costa Rica.  Como se podrá observar en su artículo 2, en cuanto a las asociaciones solidaristas, se reforma el artículo 42 de nuestra ley, Ley 6970, en relación con el nombramiento de juntas directivas.
El comunicado del presidente del Movimiento Solidarista Costarricense, enviado electrónicamente a todas las asociaciones afiliadas a esta organización que tiene más de treinta años, dice lo siguiente: “es oportuno indicar que, en el proceso de tramitación de esta ley de la república, no se solicitó opinión al Movimiento Solidarista Costarricense, lo cual, nos parece que debió haber sido lo conveniente, dado que consideramos que esta reforma podría generar algunos inconvenientes para cumplir con la equidad de género, sobre todo en asociaciones pequeñas y medianas, en la designación de las juntas directivas, que es, justamente, la motivación y el objetivo de esta ley”.
Según explica don Enrique Acosta, algunas otras organizaciones tampoco fueron consultadas, lo que ha generado gran preocupación en varias de las organizaciones sociales y laborales de nuestro país, con las cuales se ha venido comentando el tema, incluyendo varias de las cámaras empresariales.
Don Enrique ha manifestado que el Movimiento Solidarista Costarricense espera que la situación se resuelva, pero, mientras tanto, las asociaciones solidaristas deben apegarse a la nueva ley. Debemos ser responsables en este sentido. “Por ser una ley de la república, en tanto no se presente y sea acogido algún recurso de inconstitucionalidad de esta ley ante la Sala Constitucional, o sea reformada, es obligación de nuestras organizaciones, a partir de su publicación (27 de diciembre, 2010) dar cabal  cumplimiento, ya que, de lo contrario, se corre el riesgo de que el Departamento de Organizaciones Sociales del Ministerio de Trabajo no inscriba las juntas directivas y, por ende, se estaría al margen de la ley”.
Por mis funciones como director ejecutivo del Movimiento Solidarista Costarricense, debo atender asambleas de asociaciones solidaristas, tarea en que también trabajan los asesores de nuestra institución, Arturo Fonseca, Patricia López, Ronald Hidalgo, Elizabeth Céspedes y Francisco Villavicencio. Después de ir a la asamblea de más de cuatrocientas cincuenta asociaciones solidaristas cada año, nos alarma esta ley pues hay asociaciones en las que la gran mayoría de afiliados son hombres, por la naturaleza de la actividad de la empresa, o la mayoría son mujeres, por esa misma razón (por ejemplo, maquiladoras) ¿Cómo pretenden que haya equidad de género en la junta directiva de una asociación solidarista donde hay cien hombres y cuatro mujeres, o cincuenta mujeres y dos hombres? De la misma manera, esto alarma a las asociaciones civiles, sindicatos y cámaras empresariales. Tiene razón don Enrique Acosta Granados, presidente del Movimiento Solidarista Costarricense, de mostrar preocupación ante esta ley. Con todo respeto, solicitamos que esta preocupación sea atendida cuanto antes.
El señor presidente del Movimiento Solidarista Costarricense, don Enrique Acosta Granados, quien tiene más de una década de presidir esta organización que agrupa a más de seiscientas asociaciones solidaristas, y quien ha demostrado un gran liderazgo en nuestro sector, manifiesta gran preocupación ante la aprobación de la ley número 8901 que corresponde a varias reformas de leyes relacionadas con las organizaciones laborales, sociales y civiles que existen en Costa Rica.  Como se podrá observar en su artículo 2, en cuanto a las asociaciones solidaristas, se reforma el artículo 42 de nuestra ley, Ley 6970, en relación con el nombramiento de juntas directivas.
Durante las últimas décadas la educación ha experimentado cambios muy significativos gracias a los avances tecnológicos o la aplicación de nuevas metodologías y estrategias de enseñanza, sin embargo, el campo educativo, muy a pesar de los importantes cambios, no debe perder su norte, su esencia, su trascendencia, su orientación hacia el desarrollo integral de los alumnos, pues no se enseña solamente para ayer, incluso ni para hoy, sino, también, para mañana.
En este sentido, la educación adecuada sería aquella que también prepararía a los actuales estudiantes para desempeñarse en un tiempo distinto, con características, contextos y situaciones muy diferentes a las actuales. Claro que vale que los alumnos puedan enfrentar los retos que en el presente se le presentan pero, a la vez, deben contar con las herramientas para enfrentar aquellas problemáticas a futuro, se trata de prever para poder adaptarse y desempeñarse mejor a su entorno.
Recuérdese que la educación constituye en gran medida la vía a través de la cual se validan los patrones de interacción de los individuos en una comunidad. Además, los centros educativos pueden, dado su poder e influencia, permitir transformaciones culturales, incluso en un sentido romántico, cambiar el futuro. Pues pensar acerca del futuro constituye un requisito para educar, es pensar en lo que queremos lograr, y en cómo lo que se desea lograr se ajusta o es funcional a lo que los jóvenes experimentarán luego. Por ello es menester “vislumbrar el futuro”, no como una metáfora, sino como un objetivo, sin embargo, el futuro depende de muchas variables por eso mientras mayor información se pueda obtener, mayor claridad de los fines y mayor compromiso, se podrán diseñar mejores planes educativos y aspirar a una educación de calidad.
Por eso se debe tratar de que la educación contribuya a formar ciudadanos críticos; máxime que, de acuerdo con estudios diagnósticos, este logro sigue siendo una expectativa social no satisfecha producto de la aplicación de un proceso curricular y de enseñanza que a veces no considera procesos cognitivos complejos como el análisis, la interpretación, la evaluación y el enjuiciamiento lógico, ni utiliza la técnica de la pregunta para estimular el pensamiento divergente, y, con ello, formar a un estudiante capaz de decidir qué hacer o en qué creer.
Una educación que facilite la adquisición de aquellos valores y actitudes que permitirán un desarrollo personal continuo en un contexto con características diferentes a las experimentadas a la actual, desde las propias percepciones de los alumnos de acuerdo con su evolución en un determinado contexto socio-económico, cultural e incluso biológico diferente, hasta el fomento de habilidades como la prudencia, la curiosidad intelectual, la autonomía y la integridad.
Porque al fin y al cabo, la tarea de la educación no es la de imponer a los alumnos determinadas ideas, ni menos pensar que estas son las mejores o las correctas, sino la de motivar y despertar en el estudiante sus propias ideas, sueños, curiosidades para compartirlos en beneficio individual y social.
Entonces ahora que ya algunos han iniciado las lecciones, o que otros las tienen a la vuelta de la esquina, y que, además, el Ministerio de Educación está proponiendo una transformación del período lectivo, más allá de cambios estructurales, lo que debe primar es el comprender que hoy precisa educar para pensar, para motivar, para actualizar, para incluir, para orientar, para proponer, para innovar, en fin, plasmar una educación para el desarrollo y la auto-realización.
Durante las últimas décadas la educación ha experimentado cambios muy significativos gracias a los avances tecnológicos o la aplicación de nuevas metodologías y estrategias de enseñanza, sin embargo, el campo educativo, muy a pesar de los importantes cambios, no debe perder su norte, su esencia, su trascendencia, su orientación hacia el desarrollo integral de los alumnos, pues no se enseña solamente para ayer, incluso ni para hoy, sino, también, para mañana.
Quiere declararle la Guerra al Sedentarismo?
He aquí una buena oportunidad.
La Asociación Deportiva de Atletismo Alajuelita 2001, junto con el Comité Cantonal de Deporte, han organizado un Campamento Infantil Deportivo para niños de 7 a 13 años, que arranca hoy por la tarde.
Así es, a partir de hoy y hasta el domingo 30 de Enero se concentrará a los niños en el Parque del Este, donde podrán jugar, practicar deporte y hacer actividades sociales.
Todo bajo la supervisión de personal capacitado y bajo la vigilancia de cualquier padre de familia que quiera acompañarlos.
Esta es la novena edición de este campamento que, como mencionábamos inicia hoy.
Los interesados aun pueden participar, pagando 20 mil colones, que incluyen transporte, tienda de campaña, alimentación y mucha, mucha diversión.
La salida hacia el Parque del Este es a la 1 de la tarde, frente al gimnasio NORAGYM en San Felipe de Alajuelita
El REGRESO está programado para el domingo a las 5 de la tarde.
Como indicábamos, este campamento tiene ya 9 años de realizarse en forma consecutiva, y el objetivo principal es motivar sobre todo a los padres para que comprendan que el sedentarismo, unido a la mala alimentación están afectando la salud de nuestros niños.
En este tipo de actividades no hay televisor, ni juegos de vídeo; solo actividades deportivas y recreativas; así como unas cuantas charlas impartidas por profesionales.
Aunque les estamos avisando un poco a destiempo, creemos que algunos de nuestros oyentes lograrán aprovechar esta oportunidad.
Además la Asociación Deportiva de Atletismo Alajuelita 2001, tiene programas otras actividades para los próximos días.
Destacamos la Caminata al Río Agres que se realizará este 6 de Febrero y que está dedicada a toda la familia.
Si desea más información sobre el Campamento Infantil y las actividades de la Asociación Deportiva de Atletismo Alajuelita 2001 pueden llamar a NORA BERMUDEZ,  al teléfono 22 14-1891. 22 14 18 91.
Quiere declararle la Guerra al Sedentarismo?
He aquí una buena oportunidad.
La Asociación Deportiva de Atletismo Alajuelita 2001, junto con el Comité Cantonal de Deporte, han organizado un Campamento Infantil Deportivo para niños de 7 a 13 años, que arranca hoy por la tarde.
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