Gustavo Delgado

Gustavo Delgado

Las declaraciones aparecidas recientemente, en un periódico nacional de la nueva Ministra de Salud, donde afirma que respetará la autonomía de la Caja Costarricense del Seguro Social, deja en claro de que en esa estratégica institución social y pública, las cosas no debemos esperar que vayan a cambiar mucho.
La señora ministra puede saber mucho de Medicina pero es evidente que su conocimiento de la Ley General de Administración Pública y de la Constitución Política es escaso pues si las conociera a fondo, debería saber que su cargo de ministra es también de rectora del sector Salud y esto es mucho más que solo el Ministerio de Salud. ¿Qué implica ser ministra rectora del sector Salud? Es asumir el liderazgo y la responsabilidad política que le corresponde como la rectora de este sector, responsabilidad que la ejerce junto con la señora Presidente de la República.
La autonomía de las instituciones autónomas se refiere únicamente a la administración funcional y presupuestaria. Estas instituciones no son paisitos dentro de Costa Rica.
Si la nueva señora Ministra de Salud no tiene claro los alcances jurídicos y políticos que implica ser ministra rectora del sector Salud, es muy difícil de que ella pueda desempeñarse a cabalidad en su nueva responsabilidad pues tal desconocimiento en mucho determinará la visión y alcance del accionar de la señora ministra.
Tal como dice el doctor Johnny Meoño Segura en una parte de su artículo titulado “Planificación de largo plazo” y publicado en la llamada Página Quince del Periódico La Nación, del pasado 28 de julio: “… como Poder Ejecutivo, destinadas a ordenarle la actividad a la Caja vía Metas y Tipos de medios según la Ley General de la Administración Pública, art. 99, y cómo la crisis actual se dio por incumplimiento de ellas por su junta directiva… o bien, directrices incorrectas o, quizás, por no haberlas emitido del todo”.
De las palabras de don Johnny y de las expresadas por la entrante ministra de Salud, interpretamos y desprendemos que la Caja Costarricense del Seguro Social, a pesar de que nuestro ordenamiento jurídico, le da la potestad a la señora Presidente y a su ministra rectora del sector, de dictarle las políticas y directrices a la Caja, tal como lo sentencia el doctor Meoño Segura; esto no se va a dar, según el mismo decir de la señora ministra de Salud, en cuanto a que ella no piensa intervenir en esa estratégica institución social y pública, aparentemente esto por un malentendido suyo respecto a lo que implica la autonomía de la citada institución autónoma.
O sea que la institución seguirá solo dirigida por su Junta Directiva y su Presidenta Ejecutiva, lo cual en criterio del profesor Meoño es casi decir que en ausencia de la Presidenta de la República. Esto nos dice que, que veremos más de lo mismo en cuanto a las propuestas para resolver la actual crisis; probablemente al finalizar el trabajo de la comisión nombrada para esos efectos, nos hablarán de nuevos aumentos en las cuotas obrero-patronales pero solo en los patrones privados, por supuesto; de seguro el Estado seguirá aportando centavos tal como lo ha venido haciendo por más de 30 años, mientras que, el resto de la sociedad si tiene que aportar sus colones.
Las declaraciones aparecidas recientemente, en un periódico nacional de la nueva Ministra de Salud, donde afirma que respetará la autonomía de la Caja Costarricense del Seguro Social, deja en claro de que en esa estratégica institución social y pública, las cosas no debemos esperar que vayan a cambiar mucho.
“Bajó el dólar y no hemos visto ningún cambio en los precios de los agroquímicos. Por el contrario, los costos cada vez nos aumentan más”. Esa es una queja que se repite cada vez con más frecuencia en el sector agrícola costarricense.
¿La causa? El sobreprecio que experimentan los productores en la compra de plaguicidas y fertilizantes que usan en  sus cultivos, los cuales inciden de manera negativa en la estructura de costos de sus pequeñas empresas.
El problema es de tal magnitud que existen porcentajes de intermediación de hasta un 90% antes de la venta del producto al pequeño agricultor, que encarece la actividad agrícola y le resta competitividad para enviar sus productos al exterior.
Se ha comprobado incluso que existe una misma marca de agroquímico en distintos puntos de venta con abultadas diferencias de precio que alcanzan hasta 48%.
La Cámara de Exportadores de Costa Rica (CADEXCO) ha interpuesto sus buenos oficios ante el Poder Ejecutivo para que se atienda el estado de indefensión en que se encuentra el sector agrícola.
El gremio exportador propuso una reunión del Poder Ejecutivo con los grandes importadores y representantes de marca de los agroquímicos para que tomen conciencia del grave daño que se produce a los agricultores con el caos de precios que existe en el mercado de los plaguicidas.
CADEXCO también ha propuesto  que las autoridades del Ministerio de Economía, Industria y Comercio (MEIC) y el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) realicen estudios de los insumos agrícolas cada dos meses para que haya un control constante de los precios.
Igualmente, CADEXCO pondrá a disposición de sus asociados un centro de información con los precios de venta de los insumos agrícolas, para que los agricultores puedan tener acceso directo a esos datos.
La atención del Gobierno al problema ya comienza a manifestarse. Hace pocos días, el Segundo Vicepresidente de la República, Luis Liberman, visitó junto a los personeros de CADEXCO la zona de Paraíso de Cartago para escuchar los problemas de los productores chayoteros.
Ese tipo de visitas se continuarán haciendo a distintas zonas del país y no se claudicará hasta que se ordene el mercado de los agroquímicos y se reduzcan los costos de nuestros hombres de campo.
Tanto importadores y representantes de marcas de agroquímicos como los pequeños productores se necesitan mutuamente. Si se afecta la rentabilidad de los agricultores con
Sobreprecios en los insumos, en ese mismo tanto se reducirán las ganancias de quienes
Traen esos productos, al decaer la compra de los mismos.
Démonos la mano, agricultores e importadores, para que Costa Rica siga teniendo el gran potencial exportador para colocar  nuestra oferta exportable agrícola en los estantes de las grandes cadenas minoristas mundiales que reconocen la calidad y frescura de los productos cultivados en suelo tico.
Mónica Araya E., Presidenta Ejecutiva de la Cámara de Exportadores de Costa Rica, CADEXCO,
“Bajó el dólar y no hemos visto ningún cambio en los precios de los agroquímicos. Por el contrario, los costos cada vez nos aumentan más”. Esa es una queja que se repite cada vez con más frecuencia en el sector agrícola costarricense.
“Bajó el dólar y no hemos visto ningún cambio en los precios de los agroquímicos. Por el contrario, los costos cada vez nos aumentan más”. Esa es una queja que se repite cada vez con más frecuencia en el sector agrícola costarricense.
¿La causa? El sobreprecio que experimentan los productores en la compra de plaguicidas y fertilizantes que usan en  sus cultivos, los cuales inciden de manera negativa en la estructura de costos de sus pequeñas empresas.
El problema es de tal magnitud que existen porcentajes de intermediación de hasta un 90% antes de la venta del producto al pequeño agricultor, que encarece la actividad agrícola y le resta competitividad para enviar sus productos al exterior.
Se ha comprobado incluso que existe una misma marca de agroquímico en distintos puntos de venta con abultadas diferencias de precio que alcanzan hasta 48%.
La Cámara de Exportadores de Costa Rica (CADEXCO) ha interpuesto sus buenos oficios ante el Poder Ejecutivo para que se atienda el estado de indefensión en que se encuentra el sector agrícola.
El gremio exportador propuso una reunión del Poder Ejecutivo con los grandes importadores y representantes de marca de los agroquímicos para que tomen conciencia del grave daño que se produce a los agricultores con el caos de precios que existe en el mercado de los plaguicidas.
CADEXCO también ha propuesto  que las autoridades del Ministerio de Economía, Industria y Comercio (MEIC) y el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) realicen estudios de los insumos agrícolas cada dos meses para que haya un control constante de los precios.
Igualmente, CADEXCO pondrá a disposición de sus asociados un centro de información con los precios de venta de los insumos agrícolas, para que los agricultores puedan tener acceso directo a esos datos.
La atención del Gobierno al problema ya comienza a manifestarse. Hace pocos días, el Segundo Vicepresidente de la República, Luis Liberman, visitó junto a los personeros de CADEXCO la zona de Paraíso de Cartago para escuchar los problemas de los productores chayoteros.
Ese tipo de visitas se continuarán haciendo a distintas zonas del país y no se claudicará hasta que se ordene el mercado de los agroquímicos y se reduzcan los costos de nuestros hombres de campo.
Tanto importadores y representantes de marcas de agroquímicos como los pequeños productores se necesitan mutuamente. Si se afecta la rentabilidad de los agricultores con
Sobreprecios en los insumos, en ese mismo tanto se reducirán las ganancias de quienes
Traen esos productos, al decaer la compra de los mismos.
Démonos la mano, agricultores e importadores, para que Costa Rica siga teniendo el gran potencial exportador para colocar  nuestra oferta exportable agrícola en los estantes de las grandes cadenas minoristas mundiales que reconocen la calidad y frescura de los productos cultivados en suelo tico.
Mónica Araya E., Presidenta Ejecutiva de la Cámara de Exportadores de Costa Rica, CADEXCO,
“Bajó el dólar y no hemos visto ningún cambio en los precios de los agroquímicos. Por el contrario, los costos cada vez nos aumentan más”. Esa es una queja que se repite cada vez con más frecuencia en el sector agrícola costarricense.
Los sindicatos médicos y otras organizaciones del Seguro Social sonaron tambores de huelga, primero un paro el martes 19 de julio e indefinida, en caso de que no sean atendidas las peticiones, que van desde incapacidades hasta  parqueo.
El Seguro Social pasa por una estrecha situación financiera, se nutre del aporte tripartito de patronos, trabajadores y el estado, complicada a raíz de la crisis internacional, que a partir del segundo semestre del 2008 redujo el empleo y por ende los ingresos a las arcas de la Caja.
En medio de todo surge un pronunciamiento de la Procuraduría General de la República, que obliga a las autoridades institucionales a equipar a sus trabajadores con el resto de empleados del país y pague las incapacidades como subsidio y no como salario.
En un país que apostó por el derecho, algunos quieren que los jerarcas de la Caja vuelvan la cara hacia otro lado, aquí la posición de la también médico Ileana Balmaceda, Presidenta Ejecutiva de la Caja ha sido firme: “Me pusieron para respetar la Constitución y las leyes”. Entonces este no es punto de negociación.
Un día de huelga en el Seguro Social significa la suspensión de al menos 384 cirugías,  hay que ponerse en el lugar de quien vive momentos de incertidumbre ante un procedimiento quirúrgico, puede ser su mamá, el hermano, el hijo y aunque no fuera nada de nosotros, es un ser humano al fin al cabo.
Laborar para la Caja es un verdadero privilegio en momentos cuando impera la incertidumbre en el mercado laboral, recibir el salario viernes por medio no es algo que tenga cualquiera.
Este es un llamado a los servidores del Seguro Social, cada uno en su fuero interno sabrá si atiende o no el llamado de unos pocos dirigentes, que por su condición no verán disminuidos sus ingresos por la huelga. Es un movimiento contra personas indefensas y enfermas, de la cantidad de trabajadores que se sumen sabremos de que fibra están hechos, de momento pensaré que de la mejor, en atención al mandato cristiano de amaos los unos a los otros.
Los sindicatos médicos y otras organizaciones del Seguro Social sonaron tambores de huelga, primero un paro el martes 19 de julio e indefinida, en caso de que no sean atendidas las peticiones, que van desde incapacidades hasta  parqueo.
El Seguro Social pasa por una estrecha situación financiera, se nutre del aporte tripartito de patronos, trabajadores y el estado, complicada a raíz de la crisis internacional, que a partir del segundo semestre del 2008 redujo el empleo y por ende los ingresos a las arcas de la Caja.
Orietta: ¿Ronny, a vos te gusta la música?
Claro, Orietta, me encanta.
A mi también, me fascina, por dicha tenemos a la radio, para escuchar música todo el día…pero, ¿Sabés quienes aman también la música como vos y yo y además tienen ahora una gran oportunidad de explorarla?
A ver, contame.
Pues todos aquellos niños, niñas y adolescentes que han tenido algún vínculo con el Hospital Nacional de Niños.
Así es, el Hospital Nacional de Niños en conjunto con el Sistema Nacional de Educación Musical, SINEM, del Ministerio de Cultura, desarrollaron un nuevo programa musical para niños  y adolescentes con enfermedades crónicas o condiciones especiales.
Ayer se presentó públicamente la nueva Orquesta de cuerdas y percusión  SINEM-Hospital Nacional de Niños.
Pero dejemos que Esteban Beltrán, coordinador de los programas especiales del SINEM, nos amplíe:
(00:15- 00:38) (  01:08  01:31)
INSERCIÓN: “Se implementó un nuevo programa en el Hospital Nacional de Niños, dentro el marco de la atención a personas con necesidades especiales, ahí se atenderán de una manera musical a personas con enfermedades crónicas.
El Sistema Nacional de Educación musical, lo que pretende es brindar una formación musical, crear orquestas y coros. Sin embargo, es necesario que este sistema debe llegar a personas también con necesidades especiales, porque la música es de todos, como lo es el aire”
Qué bonito proyecto.
Claro que sí, porque según Esteban Beltrán este tipo de iniciativas marcará un precedente en América Latina, pues vincula la música con el sistema de salud de nuestro país, además de que les permite a estos niños y jóvenes acercarse a un mundo tan diverso y maravilloso como es la música.
(2:08- 2:26) (02:30- 02:38)
INSERCIÓN: “No es un programa regular, porque tiene que adecuarse, tiene que volverse accesible dependiendo de las necesidades de cada chico presente. Esto es lo emocionante, lo divertido y el reto que se presenta en este tipo de programas. Tenemos un aproximado de 35 niños que rondan entre los 11 años a 20 años”
Colaboración de la periodista Lilliana Quesada Gómez
Orietta: ¿Ronny, a vos te gusta la música?
Claro, Orietta, me encanta.
A mi también, me fascina, por dicha tenemos a la radio, para escuchar música todo el día…pero, ¿Sabés quienes aman también la música como vos y yo y además tienen ahora una gran oportunidad de explorarla?
Hace mucho tiempo que los pueblos civilizados del mundo entero, dejando atrás los sistemas  patriarcales en los que el gobernante detentaba el poder absoluto, lo  que fácilmente degeneraba en abuso y tiranía, adoptaron sistemas de gobiernos condicionados por leyes, orientadas  a garantizar  la seguridad de los derechos de todos y un trato igual para aquellos que se encuentren en igualdad de condiciones.
Los encargados de aplicar las leyes son los jueces, quienes tienen el poder - que a su vez conlleva una inmensa responsabilidad- de resolver  la situación concreta  de los involucrados en los asuntos sometidos a su conocimiento y de este modo, mantener  la paz social,  que siempre resulta alterada por  los hechos de quienes actuando fuera del marco  legal, irrespetan y  agreden los derechos de  los demás.
En consecuencia, no es de extrañar que los ciudadanos todos, mantengamos una vigilante atención sobre las decisiones de los jueces, puesto que  de  ellas dependen, en gran parte,   nuestra seguridad, tan amenazada en estos aciagos tiempos en los que la deshonestidad y la delincuencia ha aumentado  en forma alarmante. Lo que sorprende es que los propios jueces, que debieran ser conscientes de la importancia social de su función, se molesten porque los ciudadanos manifiesten su inconformidad cuando se producen escandalosas resoluciones, como la de la Jueza de Pavas que, concedió el arresto domiciliario a unos individuos aparentemente ligados al narcotráfico, sin reparar en la posibilidad de una fuga, ni en el peligro en que se colocaba a los vecinos de la casa, en donde se alojarían estos individuos.
El repudio unánime que provocó tan descabellada resolución, está plenamente justificado, por lo que resulta insólito  que la representante de una organización de empleados judiciales haya salido a la prensa hablando de “rompimiento del orden constitucional” y de la necesidad de “defender la independencia judicial y  la libertad de actuación de los jueces”. En un intento de caricaturizar la protesta de los ciudadanos, esa misma señora,  manifestó que los fallos judiciales no pueden ponerse a votación popular para  ver a quién le gustan y a  quién  no.
De por demás está el refutar tales manifestaciones, por cuanto es evidente que aquí no ha habido ningún rompimiento del orden constitucional, ni nadie pretende que los asuntos judiciales se resuelvan mediante  votación popular. Lo que deben entender los funcionarios judiciales  es que   ellos no son libres para resolver lo que les venga en gana y que la sociedad  debe aceptar sus caprichosas decisiones sin chistar.
Los jueces,  como simples depositarios de la autoridad que les fue conferida en virtud de su nombramiento, deben actuar con respeto a la ley y a falta de ésta, aplicarán los principios generales de Derecho y los precedentes judiciales, como lo ordena la Ley Orgánica del Poder Judicial. También, permítaseme agregar,  no está de más una buena dosis de sentido común. Por lo tanto, cuando se aparten de esos parámetros, no se extrañen que obligadamente  sobrevenga la censura social.
Hace mucho tiempo que los pueblos civilizados del mundo entero, dejando atrás los sistemas  patriarcales en los que el gobernante detentaba el poder absoluto, lo  que fácilmente degeneraba en abuso y tiranía, adoptaron sistemas de gobiernos condicionados por leyes, orientadas  a garantizar  la seguridad de los derechos de todos y un trato igual para aquellos que se encuentren en igualdad de condiciones.
Culminó la Semana Santa número 42 de mi vida.  Todas las he vivido bajo los mismos preceptos y las mismas tradiciones y tres de las de más arraigo son: la comilona de sopas, ensaladas, atunes y salmones que es inigualable además de deliciosa y que lo hace a uno tener que intensificar los esfuerzos para que el sobrepeso no haga más estragos;  la costumbre de no usar el carro el Viernes Santo como pequeño “sacrificio” de solidaridad con el recorrido que Jesús hizo hasta el calvario y la lectura a las 3:00 en punto –rodillas en el piso- de un pequeño librillo en el que se lee una versión de la Pasión de Cristo.
Todas estas tradiciones se ejecutan en la casa de mis papás, lugar de reunión de los 12 hermanos con sus respectivas familias, de anécdotas de la niñez, de risas por las ocurrencias de los más chistosos de la familia y de nostalgia al ver como el paso de los años es visible en todos.  Me decía mi mamá que algunas de estas tradiciones fueron enseñadas por su tía Maclovia y han acompañado a mi núcleo familiar directo, desde hace 60 años cuando mis papás se casaron y otras –como la de no usar el carro- las inculcó mi papá.  Yo no puedo más que agradecer a mis papás estas enseñanzas y prometer preservarlas a como dé lugar, pues es claro que son casi centenarias.
¿Qué es la Semana Santa, si no una serie de tradiciones que se han heredado de generación en generación? Así como mi familia sigue estas, habrá otras que siguen paseos familiares, otro tipo de comidas,  otro tipo de actos religiosos, otro tipo de reuniones y hasta otro tipo de fe.  Sin embargo,  el común denominador de una gran mayoría de costarricenses, es el guardar estas como herencias familiares de gran valía y como agentes de cohesión familiar que lo que hacen es fortalecer  esa maravillosa célula social,  tan atacada en los últimos tiempos por corrientes de pensamiento absolutamente ajenas a nuestra antropología.
Al momento de escribir esto, informan los medios que en esta oportunidad, se contabilizan 33 muertes violentas  y que esa suma supera en 6 las del año anterior.  Un hombre que asesina a su esposa y luego se suicida, un joven de 16 años que dispara contra un pequeño de 9 años en su cara, una cultura de guaro que hace que en la noche del miércoles santo se saturen supermercados, licoreras y bares, como si la ley seca fuera por tiempo indefinido.
¿Qué hacer para que estas tendencias que convierten la Semana Santa en la semana del guaro, la violencia y la matanza,  retornen a los valores que le dieron origen a esta sociedad y que la preservaron durante años del desmadre del que hoy es presa?
El retorno a los valores y la vivencia de las tradiciones propias de cada familia será la única forma de volver al camino auténticamente costarricense.  Me resisto a aceptar que la liberación de la sociedad la hayamos convertido en la cuna del desenfreno.  Cada núcleo familiar será el único capaz de volver al camino perdido y cada uno deberá asumir con hidalguía la tarea de reconstruir el tejido social que se nos ha gastado y nos ha transformado en la sociedad violenta y borracha en que nos hemos convertido.
Por ahora, le pido a Dios que me preserve la vida para disponerme a esperar con ansias la vivencia de la próxima Semana Santa, con caminada, comilona y doblada de rodillas incluidas. Le pido a Dios que haga preservar en cada una de las familias costarricenses, sus propias tradiciones y que estas sean iluminadas por la luz del Jesús vivo, al que hoy celebramos resucitado.  Que la violencia y la matanza se alejen de esta Costa Rica hermosa y amante de las tradiciones.  Que el guaro deje de ondear su bandera asesina y que la pregunta que da título a este comentario, nos llame a un compromiso por trazar el camino correcto.
Culminó la Semana Santa número 42 de mi vida.  Todas las he vivido bajo los mismos preceptos y las mismas tradiciones y tres de las de más arraigo son: la comilona de sopas, ensaladas, atunes y salmones que es inigualable además de deliciosa y que lo hace a uno tener que intensificar los esfuerzos para que el sobrepeso no haga más estragos;  la costumbre de no usar el carro el Viernes Santo como pequeño “sacrificio” de solidaridad con el recorrido que Jesús hizo hasta el calvario y la lectura a las 3:00 en punto –rodillas en el piso- de un pequeño librillo en el que se lee una versión de la Pasión de Cristo.
Todas estas tradiciones se ejecutan en la casa de mis papás, lugar de reunión de los 12 hermanos con sus respectivas familias, de anécdotas de la niñez, de risas por las ocurrencias de los más chistosos de la familia y de nostalgia al ver como el paso de los años es visible en todos.  Me decía mi mamá que algunas de estas tradiciones fueron enseñadas por su tía Maclovia y han acompañado a mi núcleo familiar directo, desde hace 60 años cuando mis papás se casaron y otras –como la de no usar el carro- las inculcó mi papá.  Yo no puedo más que agradecer a mis papás estas enseñanzas y prometer preservarlas a como dé lugar, pues es claro que son casi centenarias.

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