¿Qué quiere decir esto? Que las personas la utilizan para nombrar todo, independientemente de que exista una palabra más concreta en el español. Esto se da especialmente por pereza lingüística cuando las personas tienen la tendencia al menor esfuerzo pensante, y el problema es que esto hace que la palabra “cosa” se utilice cada día más lo cual lleva a comunicaciones muy pobres, denota pobreza del lenguaje por parte del hablante y afecta la precisión comunicativa”.
Algunos ejemplos muy recurrentes de frases donde se da el cosismo son, por ejemplo: “La cosa está difícil” y “Son cosas de la vida”
Para nuestro especialista estas frases, y otras donde se utilice el término “cosa”, denotan pobreza en el contenido porque el término “cosa” no está aportando ningún significado a la frase. Perfectamente en lugar de caer en este vicio se pueden utilizar palabras más específicas y claras.
Por lo tanto, en lugar de decir: “¿Qué cosa le preocupa más de la educación costarricense?”, se puede expresar: “¿Qué aspecto le preocupa más de la educación costarricense?”. O mejor aún, se puede decir: “¿Qué le preocupa más de la educación costarricense?”; en este caso, se nota claramente que el término “cosa” ni siquiera es necesario cambiarlo por otro sustantivo, sencillamente se puede eliminar.
También existen otros términos que son parte de la categoría de palabras comodín como es el caso de la palabra “algo” o “chunche”, pero esto será tema de una próxima cápsula.
Nuestro agradecimiento a Carlos Díaz Chavarría por aleccionarnos en el uso correcto del español.