Tuvo gran influencia en la vida nacional en el siglo XIX, tanto en su vida pastoral, por sus visitas y estudios sobre las regiones indígenas de Talamanca, por sus vínculos con el movimiento masónico existente en el país, por la divulgación de la Encíclica Rerum Novarum, con su Carta Pastoral No. 30, Sobre el justo salario de los obreros y artesanos, en 1893, que también lo enfrentó al gobierno.
Se opuso fuertemente a las leyes liberales que se aprobaron a partir de 1882, y durante el ejercicio de su obispado, lo que provocó que el gobierno lo expulsara del país.