El General Cañas se distinguió en la lucha contra los filibusteros, como héroe de batallas, y también en el ejercicio de cargos públicos como Ministro de Guerra y, firmante, en representación del país, de tres tratados limítrofes con Nicaragua, siendo el más importante el Cañas Jerez de 1858.
Admirado y querido por sus soldados se negaron a fusilarlo, teniendo que darles él mismo la orden de su ejecución, perdonándoles por el acto que harían.