A él se le debe la organización de la Biblioteca Nacional que lleva su nombre, y contribuyó enormemente en las investigaciones y estudios geográficos de Costa Rica.
El Reglamento del Personal docente junto con la primera Ley de Pensiones del Magisterio que impulsó dignificó al educador, complementando las reformas educativas de Mauro Fernández.
El 18 de mayo de 1959 la Asamblea Legislativa le nombró Benemérito de la Patria.