Junto a la formación educativa de mujeres, e igualdad con los hombres en sus deberes sociales e intelectuales, impulsó la formación de maestras de enseñanza primaria. Sus estudiantes y profesores jugaron un papel muy importante en la lucha contra la dictadura de los Tinoco durante los años 1917-1919. Empezó a operar en el edificio actual en 1892. Su importancia en la educación hizo que se le declara Institución Benemérita Nacional de Educación Costarricense. Su primera directora fue Marina Le Capellain.