A raíz dela divulgaciónmediática del contenido de aquél funesto proyectoque agrede nuestras libertades de Expresión e Información y sus públicas repercusiones, se produce inaceptable silencio sobre su autoría, y el señor Presidente nos anuncia ahora la conformación de una Junta de Notables para redactar, sobre las mismas bases un nuevo proyecto para controlar a la radio y la televisión abiertas y de libre y gratuito acceso.
La cosa no puede, ni debe quedarse ahí, pues ante la aceptación de quienes fueron las más alta autoridades de gobierno en esa materia, en el sentido de que desconocían el fondo del proyecto, y ante la gravedad de los hechos, cabe insistir y repreguntarse ¿Quién o quiénesson los verdaderos impulsores de una iniciativa que, a todas luces, agredea la democracia?
Esa persona o personas deben ser identificadas, expuesta y sacada del Gobierno, en el caso de ser funcionarios públicos, y si peor aún, no ocupan cargos en el ejecutivo sino en otro poder del Estado, o están en el sector privado, con mucho mayor razón,los costarricenses tenemos derecho a saber quienes son.
Afirmo todo esto, además, por cuanto con eseinconsulto e irresponsable accionar de uno o varios desconocidos, se ha generado, lamentablemente, una importante pérdida de confianza, por partede un número muy significativo de esos más de un millón trescientos mil costarricenses, quedepositaron sus esperanzas en la oferta política que logró acceder al poder.
Votaronporque confiaron en la propuesta que un grupo que decía presentar una alternativa distinta;votaron confiados en que iban a dirigir con prudencia e inteligencia la barca en que navegamos todos, pues también embarcados en ella,van quienes no compartieron esamisma confianza, criticaron su inexeperiencia y señalaron falta de visión. Lamentablemente,todos estos funestos hechos,de alguna manera,pareciera que les dan alguna razón a estos últimos.