San Vito de Coto Brus es otro de esos pueblos especiales para mi espíritu. Puedo ir a Tilarán, a Monteverde o a Coto Brus a curar el alma, a limpiarme por dentro.
En esa categoría de pueblos con luz propia, tengo a las cabeceras de cantón de la Zona de los Santos, es decir, a Santa María de Dota, San Marcos de Tarrazú y San Pablo de León Cortés. También Parritilla de Aserrí y Palmichal de Acosta.
Me fascinan varios pueblos que se llaman San Isidro: San Isidro de El General, donde crecí e hice la escuela; San Isidro de Heredia, donde viví; San Isidro de Coronado, majestuoso y solemne. Todos estos San Isidro tienen buen clima, carisma especial y un templo único en su estilo, tanto en El General como en San Isidro de Heredia y en Coronado. En iglesias, no se olviden de Turrialba…
Me impacta la luz de La Trinidad de Copey de Dota, de Biolley de Buenos Aires y de Cañón de El Guarco, en el Cerro de la Muerte. Me asombran los pueblos vecinos del volcán Irazú, Llano Grande, Tierra Blanca, San Pablo, Cot y Pacayas. Me calienten el alma Chilamate de Poás, la tierra de mi papá, y Cervantes de Alvarado, el pueblo de mi mamá y mi hija María Pía, donde dejé el ombligo del espíritu. Me encantan las playas de Mal País, Pavones de Golfito y Manzanillo de Talamanca. Los pueblos de ensueño son encabezados por Zarcero.
Luz especial tienen Tortuguero, Caño Negro, los pueblos del sur de Guápiles, Guácimo y Siquirres, Puerto Viejo y Cahuita en Talamanca, Grano de Oro de Turrialba. Luz especial tienen Orosi, Guayabo de Bagaces y Bijagua de Upala. Impresionante es La Cruz. Impresionante es Punta Coyote, en Bejuco de Nandayure. Refrescante es Hojancha. Luminosos también el pueblo de Las Juntas de Abangares y las comunidades de la zona alta de Nandayure y Hojancha.
Vivamos felices la belleza de los pueblos que tenemos. Sumerjámonos en su luz y su energía.