Y qué decir de la indiferencia, la falta de solidaridad que profesan las personas sobre este tipo de realidad social, pues ¿acaso a la gente le interesa que haya tanta indigencia?, ¿acaso las personas hacen algo para solucionar este tipo de problemática?, ¿se ventila este tipo de crudas realidades o, por el contrario, se prefieren ocultar para seguir manteniendo esa imagen de país idílico ante el mundo?
Y no es que Costa Rica no cuente con grandes atributos, pero es, también, totalmente injusto e ilógico, dentro de una sociedad que hace tanto alarde de su paz y visión cristiana, que seamos tan indiferentes a este hecho de la indigencia presente en las calles.
A lo mejor se preguntará usted, ¿para qué ayudar o cambiar de actitud cuando este problema no se va a solucionar? ¿Es ese un argumento válido, o es una vil excusa para evadir la responsabilidad social que se tiene como parte de una colectividad?
¿Acaso debemos conformarnos con la lamentable realidad de que cada vez son más los que necesitan ayuda, pero menos los que se comprometen a ofrecerla?
¿Por qué, entonces, no apoyar ciertas instituciones las cuales surgen como luces de esperanza al brindarles ayuda a las personas indigentes? ¿Por qué seguir apostando a la indiferencia? ¿Por qué no hacer surgir, interna y socialmente, una mayor actitud de empatía? ¿Por qué, antes de juzgar, no vemos el entorno que llevó a esas personas a caer en una lamentable situación de indigencia?...
Ojalá reflexionemos, a conciencia, sobre cuál es nuestra posición ante esta problemática; a lo mejor, la próxima vez que se tope un indigente en la calle no lo juzgue tan a la ligera, y vea en él o en ella, el valor que como humanos merecen…