Haciendo un parangón con la intención del gobierno en materia fiscal, la vía que está adoptando es la de “pegarle el chonetazo a la lora” se procuran gravámenes a los de siempre, los públicos cautivos, llámense empleados públicos, empresas formalmente constituidas, cooperativas, solidaristas, los fáciles de agarrar porque están ahí a vista a paciencia de todos haciendo las cosas transparentemente de cara al sol.
Pretender un gravamen a la cesantía acumulada más allá de los ocho años significa clavarle un puñal a las organizaciones solidaristas, cuya existencia armoniza la paz social mediante el acuerdo de los patronos y trabajadores para permitir la ruptura del tope gracias al ahorro conjunto.
El solidarismo es un modelo auténticamente costarricense, un producto de exportación al mundo que ha sido abrazado por las grandes transnacionales que se instalan en el país y en este momento agrupa a más de 500.000 personas que creen en esta forma de organización, tanto en el sector público como privado.
En el afán de darle el “chonetazo a la lora” se pretenden mayores gravámenes para los excedentes que se distribuyen entre los solidaristas, producto del ahorro, al que por un lado se invita y por el otro se espanta, en ese doble discurso que resta credibilidad a la reforma tributaria, necesaria ciertamente, pero que no puede pesar sobre la espalda de quienes se mueven en la formalidad.
Justicia tributaria es por lo que clamamos todos, no le den chonete a la lora porque la van a terminar matando.