Hoy por hoy , los principios y valores que ahí se forjaron están amenazados, nos han invadido otras culturas, otras costumbres, formas diferentes de enfocar la vida, el ser luchador, valientes, apegados al valor patrio, sencillos pero con deseos de superación fue sustituido por las cosas fáciles, el afán de lucro, el consumismo exacerbado, el materialismo, el hedonismo sin sentido, hemos ido dejando de lado el espíritu de trabajo, del crecimiento espiritual, de sentido de lo básico y lo esencial, que a la postre todas estas nuevas formas de vida nos deshumanizan y se pierde con desdén el ser y la nacionalidad costarricense.
Eso, hay que reversarlo. La indiferencia hacia los más necesitados no es buena consejera, la apatía por la cosa pública no nos conduce a nada bueno, el conformismo y la degradación de nuestras costumbres nos llevan a un puerto sin retorno, nada conveniente.
Igualmente, hoy hay nuevos filibusteros, algunos vienen de fuera, otros nacieron aquí, el país está plagado de políticos inescrupulosos, oportunistas y corruptos, de falsos líderes populistas y vividores, sin oficio alguno.El sistema de partidos políticos hace aguas, los ideales e ilusiones por el país pasaron a un segundo plano.
También el país está repleto de lavadores, narcotraficantes y mafias organizadas que han permeado casi toda la sociedad, sus instituciones y sus organizaciones, si no extirpamos este cáncer que nos carcome, nos destruye como país.
Hoy por hoy, cuando el mundo se debate entre la guerra y la paz, entre la sobrevivencia y la destrucción, nuestra pequeña Costa Rica se debate entre el cambiar o morir, entre el desarrollo integral o la pobreza absoluta, o transformamos nuestras estructuras políticas, sociales y económicas o perecemos, así de sencillo. La democracia no es eterna….
Hora de expulsar a estos nuevos filibusteros, hora de unirnos en función del país que queremos, hora de cambiar.
QUE VIVA JUAN SANTAMARIA, QUE VIVA EL 11 DE ABRIL, QUE VIVA COSTA RICA.