INSERCIÓN: Cuando la persona que lo recibe no lo desea este halago o este piropo, no desea este acercamiento corporal, esta invitación constante a salir y eso por lo general se sabe, cuando una persona dice no es que no está aceptando y otros casos en el que no no se habla tan explícitamente, peri sí se sabe que esta persona está renuente a hacerlo
En los espacios públicos esta situación es bastante común, a diario podemos apreciar cómo sobre todo las mujeres son víctimas de silbidos, comentarios de todo tipo, pitos de vehículos y hasta de seguimientos por parte de algunos hombres.
Es muy importante que todos comprendamos que cualquier acción o comentario irrespetuoso o denigrante dirigido a mujeres por parte de otra persona en lugares públicos se considera acoso callejero.
Inclusive se consideran como parte de acoso las miradas y los gestos con los que la otra persona busca llamar la atención de la víctima, poniéndola como objeto sexual y forzándola a interactuar con él.
Este tipo de agresión genera una serie de afectaciones a la víctima que pueden ir desde limitar su derecho de transitar libremente hasta la de daños psicológicos como depresión y ansiedad.
Como esta situación ha ido en aumento en muchos países ya se han organizado campañas y manifestaciones para ponerles un “hasta aquí” a los que piensan que toda mujer se siente bien porque le silban o le dicen supuestos piropos en la calle.
Es necesario que abandonemos esta cultura machista en la que pensamos que las mujeres deben ser receptoras de este tipo de acciones solo porque nos parecen atractivas y solicitar a nuestras autoridades que apliquen la legislación que existe al respecto.
Para eso también necesitamos que las víctimas denuncien a quienes las acosan, que pierdan el miedo.
Solo juntos podremos eliminar el hostigamiento sexual callejero.