El tema de la tierra era muy sensible y provocó intensos conflictos agrarios en todas las provincias, en los cuales se luchaba por trabajar tierras, que estaban ociosas o incultas, por parte de campesinos llamados “parásitos” y “precaristas”. En julio de 1942 se aprobó la Ley de Poseedores en Precarios, o Ley de Parásitos, y se reglamentó, un día como hoy, 6 de agosto de 1942, regulando la posesión de los “precaristas” o “parásitos”, y permitiéndoles cambiar la tierra por tierras del Estado, de continuar la posesión, siempre que fuera pacífica, pública y a título de dueño.