Fue Rector de la Universidad de Santo Tomás desde el 14 de junio de 1883 hasta 1885. Se distinguió en el Poder Judicial donde fue Procurador de Reos, Juez Civil y de Comercio de Primera Instancia de San José y de Liberia, Fiscal y Magistrado en varias oportunidades, Presidente de la Sala Primera y de la Corte Suprema de Justicia en varios períodos, entre 1874 y 1890. Fue Notario Mayor de la Curia Eclesiástica, abogado del Banco Nacional, Diputado Constituyente en 1869, miembro del primer directorio del Colegio de Abogados en 1881 y más tarde, Presidente de este Colegio.