La generación eléctrica se había concesionado a compañías extranjeras, constituyéndose en esos años un monopolio, la “Electric Bond and Share”, que provocó grandes movimientos antiimperialistas y nacionalistas.
En medio de estas luchas y por presión de ellas, un día como hoy, 31 de julio de 1928, se creó el Servicio Nacional de Electricidad que empezó a controlar los operadores privados, obligando a tener “tarifas y servicios al costo”.