Por este motivo tuvo que tomar medidas de emergencia, por las cuales se le reconoce como gran estadista e impulsor de las reformas modernas del Estado costarricense, como el impuesto sobre la renta, la creación del Banco Internacional de Costa Rica, antecedente del Banco Nacional, la creación de la Escuela Normal, de Juntas de Crédito Agrícola, impuestos de beneficencia. En 1954 se le declaró Benemérito de la Patria.