Su gobierno gozó de estabilidad económica, de buenos precios internacionales y de colocación del café, principalmente, en Europa. También la caña de azúcar contribuía al bienestar económico del Estado. Esto le permitió impulsar una gran obra pública, tanto que a su gobierno se le reconoce como del “hierro y la varilla”. Un día como hoy, 10 de agosto de 1936, aprobó la ley del impuesto cedular, que se estableció para portar la cédula de identidad, a las personas cuyos ingresos fueran superiores a ¢10.000 pesos anuales, fuera destinado a financiar caminos.