A pesar de estas rápidas consideraciones, el Estado y sus instituciones no variaron, se estancaron en materia de generar más competitividad pero crecieron en más burocracia, mayor tramitología y más normas procedimentales que hacen cada día mas ineficaz su función, el empleado público se preocupó más por su estabilidad laboral, su inacción, proteger el statu quo y esperar ansiosamente su pensión o retiro, así no hay concreción del acto político. En síntesis, pasamos a ser una sociedad de producción a una sociedad de consumo, confort y falsa apariencia, una sociedad cada vez más conformista y menos solidaria.
El ordenamiento jurídico publico creció sin control, nuestro derecho cada día se volvió más casuístico y aún seguimos creyendo que todo se resuelve con una nueva ley, resultado, no se aplican las leyes que hay, sobre todo en materia de probidad, rendición de cuentas y responsabilidad del funcionario público y no se derogan las repetitivas, contradictorias y obsoletas, todo esto ha generado mayor ingobernabilidad, mayor tramitología y menor efectiva gobernanza.
Nuestro Sistema de Partidos Políticos cambio sustancialmente, pasamos de un bipartidismo atemperado a un multipartidismo disfuncional, sin capacidad de proposición y negociación. Dejamos de ser partidos estudiosos, de cuadros, ideológicos, permanentes y programáticos , terminamos en nuevas maquinarias electorales, donde solo importa el voto, organizado por una mesa de tecnócratas que ofrecen un producto maquillado por encuestas y todo se resuelve en un debate y comentarios por redes sociales.
Tenemos una nueva legislación electoral, pero aun con muchos vacíos y falencias, no se puede obligar a los géneros a participar por rellenar espacios, debe imperar la capacidad y la excelencia en las organizaciones políticas y administrativas, debe incorporarse a las juventudes cada vez más apáticas y apolíticas, con responsabilidad, no con criterio electoral, en síntesis, en cinco años estaremos cumpliendo 200 años de vida democrática y hemos avanzado muy poco. ¿Quién se preocupa y quien está proponiendo sobre el tipo de sociedad que queremos? ¿Qué modelo de Estado necesitamos, que clase de ciudadanos aspiramos para las futuras generaciones? ¿Estamos creciendo, cambiando para bien, evolucionamos o por el contrario, hemos retrocedido y entramos en un estado de involución democrática y de entropía política? Esa es la cuestión…ese debe ser el tema de nuestro tiempo.
EFREN ARAUZ C