La violencia contra las mujeres no es propia de una cultura, región o país en particular. Mujeres de todas las edades, desde niñas hasta adultas mayores, han sido sistemáticamente sometidas a violentos abusos que reducen sus posibilidades de desarrollo personal.
Existen diversas formas de violencia contra las mujeres: física, sexual, emocional y económica; maltratos que sufren miles de mujeres alrededor del mundo, desde su nacimiento y hasta su muerte.
Lo más triste es que existen redes criminales dedicadas de manera prioritaria a la trata personas, organizaciones que de manera silenciosa e ilegal reclutan mujeres, adolescentes y niñas para reducirlas a objetos de explotación.
En Costa Rica, una gran cantidad de mujeres- cabeza de hogar, obtiene sus ingresos a partir de trabajos informales, sin derechos laborales, con implicaciones en su salud integral al verse impedidas de acudir a la seguridad social y eventualmente obtener una pensión, cuando alcanzan la edad adulta.
Históricamente, son las mujeres quienes sufren las mayores desventajas en el acceso a los derechos de la salud, la educación, la justicia y el trabajo.
La Humanidad tiene la tarea pendiente de poner fin a la violencia contra las mujeres, en cualquiera de sus formas, todos debemos denunciar cualquier forma de maltrato.
Volvamos la vista sobre nuestros hombros para mirar en nuestros hogares y en nuestros espacios de trabajo, veamos la dignidad personal que existe en cada mujer; nada ni nadie puede disponer de esa dignidad.
Zarela Villanueva Monge
Presidenta, Corte Suprema de Justicia