Los efectos negativos para usted y para mí que tiene eso de los bonos de deuda pública, son dos, primero, como el Gobierno nunca tiene dinero para pagar la deuda, la única manera que se les ocurre para obtenerlo, es vía impuestos y ya todos sabemos por experiencia propia, que ninguno de los paquetazos de impuestos aprobados, ha venido siquiera a estabilizar las finanzas propuestas en su iniciativa; ya que cuando el Gobierno tiene plata fresca, rápidamente, busca mecanismos para utilizar ese nuevo dinero en cosas diferentes a las que lo motivó, tal como, sucedió con el impuesto a los combustibles para arreglar las carreteras, ahí están grandes e importantes sumas de dinero pero estas siguen igual de malas. La segunda consecuencia negativa es que los bonos sean atractivos en el mercado financiero, se ofrecen tasas de interés muy atractivas, lo que, a su vez incide, directamente, en un aumento en las tasas de interés de los préstamos que las personas y empresas tienen con alguna de las entidades financieras del país.
La segunda veta a explotar es que la existencia de un déficit fiscal, que casi es endémico, pero antes de continuar es prudente decir, que un déficit se produce cuando los ingresos son menores a las erogaciones realizadas. Esto deja de manifiesto la incapacidad de los administradores del Gobierno para manejar eficaz y eficientemente los recursos que tiene a su disposición.
Y la tercera y última veta a explotar en este comentario, va referida a todos los costarricenses pero en especial a usted estimado radioescucha, que nos hace el favor de escucharnos, si decimos a usted porque hay una responsabilidad directa y personal de cada ciudadano, ya sea por acción u omisión, al seguir que creyendo en los cantos de sirena de quienes en campaña nos dicen tener las soluciones a todos los problemas que aquejan a la sociedad costarricenses pero una vez en el gobierno, aún cuando sus vidas laborales han estado en el sector público, nos notifican que no cuentan con los recursos necesarios para llevar adelante el cumplimiento de las promesas de campaña, hay quienes que ni siquiera los dicen, solo se hacen los chanchos, con el perdón de ellos.
Aquí cabe que nos preguntemos ¿Es acaso no es evidente que de nada o muy poco les sirvió su experiencia laboral en el sector público? ¿Cómo es que usted y este servidor, sin haber trabajado en ninguna institución estatal, tenemos más que claro que, ninguna gestión administrativa puede ser exitosa si, necesariamente, no pasa por un manejo eficaz y eficiente de los recursos materiales, financieros y humanos disponibles en la organización? Concluyo diciendo, si no queremos seguir pagando la factura carísima de los déficits fiscales, dejemos de llevar a la misma gente que año tras año, los ha venido generando. ORLANDO CASTRO QUESADA