Encontramos una información que indica que la primera referencia escrita sobre esta práctica data de comienzos del siglo 12, cuando no se trataba de un consejo terapéutico, sino de un cuento para que quien lo escuchara se durmiera.
En el libro Disciplina clericalis, Pedro Alfonso de Huesca, recopiló, entre otras historias, la de un rey que tiene a su servicio a un fabulista, quien se inventa cada noche cinco relatos para que logre conciliar el sueño.
Como padece insomnio, el monarca reclamaba cada vez un cuento más largo, de modo que al narrador se le ocurrió el de un aldeano que compra dos mil ovejas y, al llevarlas de vuelta a su casa, ha de pasar un río. Pero solo dispone de una pequeña barca en la que caben dos ejemplares a la vez. El relator va enumerando cada uno de los desplazamientos de los animales, y, como son tantos, el rey cae en los brazos de Morfeo antes de que acabe el traslado.
El libro de Huesca adquirió mucha popularidad, en particular el ciento del rey con insomnio fue uno de los favoritos, al punto de que se empezó a comentar que el contar ovejas puede ayudar a dormir placenteramente.
Fuente: muy interesante. Es