El Viernes Santo
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El bien común en su más simple conceptualización es el bien de todos los miembros de la comunidad. ¿Existe el bien común?. Si nos guiamos por que el bien común es la base del desarrollo de una sociedad, indefectiblemente debería existir, no obstante los titulares de las noticias cada día, las condiciones de vida de los habitantes de los llamados países subdesarrollados del globo y las cifras de crecimiento económico de los distintas regiones del mundo nos envían un mensaje claro: no estamos viviendo el bien común.
Si me ponen a escoger una época del año, yo escojo la Semana Santa. Ciertamente, las costumbres hacen de la Semana Santa la menos santa de las semanas.
Hace unos días pasé a pie por el costado norte del Parque Nacional y para mi asombro vi como el pavimento estaba erosionado, con huecos, baldosas falseadas y con parches de asfalto.
Siempre que de reflexionar sobre aspectos de diversa naturaleza se trata, la búsqueda de espacios propicios para ello es algo bueno y qué mejor que la Semana Santa para hacerlo; pues constituye un momento idóneo para la meditación y el descanso de la mente y el alma.
“Tú eres la vida, la semilla, el fruto y la flor; / manantial que no se agota jamás; / la luz encendida que nos guía en el camino a la paz; / la esperanza de un futuro mejor: el Rostro del Amor”. Estos simbólicos versos, magistralmente interpretados por la afamada cantante argentina Amanda Miguel, son los que le dan cuerpo a la canción El rostro del amor, tema emblema que México le dedicara a Juan Pablo II en su segunda visita a dicho país.
No hace mucho tiempo releía una reflexión de Julián Carrón, un sacerdote que hoy día hace cabeza en un movimiento de la Iglesia católica llamado Comunión y Liberación, en que comentaba por el año 2005 unas palabras de Luigi Giussani, fundador de ese importante movimiento eclesial, cuando se disponía a dejar la dirección del mismo por edad y salud. En esa despedida, cuenta Carrón, Giussani citó unas palabras de Jesús: “os conviene que yo me vaya”.
Casi a todos se nos sale de vez en cuando el oficio a la hora de valorar ciertas situaciones de la vida, pues nos resulta más fácil juzgar la cotidianidad en función de las experiencias vividas o sobre la base del conocimiento adquirido, ya sea este formal o informal; o mucho o poco. Claro está, hay cosas como la que comentaré, que lo único que requiere es un razonamiento matemático elemental.
A inicios de los años 40, Costa Rica necesitaba servicios de salud. El Médico, Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia, con gran visión, reproduce en el país el modelo de seguro social.