La resiliencia organizacional es la capacidad de una empresa de absorber choques e impactos profundos sin perder el norte de cumplir su misión, produciendo respuestas creativas que fortalezcan y sostengan a la organización en esta era de la innovación.
Sabemos que la esencia de una empresa es su capital humano. Numerosos estudios indican cómo mejorando la cultura organizacional, el ambiente laboral y otros factores relevantes, pueden propiciar un mejor desempeño en los colaboradores y así, la productividad de la empresa como un todo.
En la investigación doctoral que desarrollé en la Universidad Fidélitas,determiné que más del 80% del desempeño estaba relacionado con el nivel de Resiliencia de un colaborador. Es una cifra muy significativa y que puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso de su empresa, o incluso su supervivencia.
Según Wagnild y Young (1993) la Resiliencia está compuesta por dos grandes variables: la competencia personal y la aceptación por la vida.
La competencia personal nos indica, qué tanta confianza en sí mismo tiene un colaborador y su nivel de perseverancia. Resulta fácil intuir, sin necesidad de recurrir a la evidencia científica y estadística de la investigación, que estas características tienen un alto grado de relación con el desempeño.
La aceptación de uno mismo y de la vida, por su parte, se compone de dos variables: satisfacción personal y ecuanimidad. Resulta retador proponer que una empresa deba preocuparse por estas dos características en su personal. Sin embargo, en la muestra realizada, estos dos índices tuvieron un impacto significativo en el desempeño laboral.
Un descubrimiento más sorprendente y que resulta tema de análisis, fue que los colaboradores con mejor desempeño, mostraron un mayor nivel de resiliencia. De alguna manera, desarrollaron esa habilidad en sus vidas y ya le estaban sacando provecho en el aspecto laboral.
Es importante recordar que la palabra crisis en japonés tiene dos significados: peligro (como la visualizamos generalmente) y oportunidad. Es ahí donde la resiliencia aporta un valor agregado. Ayuda a resistir, pero sobre todo, bien desarrollada, es una potente herramienta para adaptarse y desarrollar habilidades sin importar las condiciones del entorno.